De la animación experimental a la IA
Fotograma Latente nace del mundo de la animación experimental y hoy explora la animación con IA. Qué heredamos de ese cine de autor y qué cambia con lo generativo.
La animación experimental siempre fue un laboratorio. McLaren rascando el celuloide, Švankmajer animando carne y arcilla, los festivales latinoamericanos donde una técnica nueva valía más que una historia bonita. Ese espíritu —probar, romper, descubrir— es el que hereda este proyecto.
Y es, exactamente, el espíritu que hoy vive en la animación con IA: una técnica joven, inestable, llena de accidentes felices y desastres instructivos. Donde otros ven una máquina de atajos, un animador experimental ve lo de siempre: un material nuevo que aún no sabe comportarse, y por eso mismo, fértil.
Qué heredamos
- El accidente como método. En lo experimental, el error no se esconde: se estudia. Con la IA, la alucinación, la deriva y el glitch son parte del vocabulario, no fallos a ocultar.
- La textura sobre el acabado. Nunca nos interesó el render perfecto; nos interesa que diga algo. Con lo generativo, igual.
- La honestidad técnica. El cine de autor explica cómo está hecho. Aquí también: comparamos herramientas, calculamos costos y decimos qué funciona y qué no.
Qué cambia
La IA baja la barrera de entrada de un modo que McLaren no habría imaginado: hoy una persona con un teléfono y un prompt puede ensayar lo que antes exigía meses de mesa de luz. Eso no sustituye el oficio —lo discutimos con números— pero democratiza el laboratorio.
Este sitio es ese laboratorio, en versión 2026: guías para animar con IA, reseñas honestas de cada herramienta y un punto de vista de animador, no de vendedor. Si te interesa la historia de dónde venimos, sigue en la historia de la animación experimental a la generativa; si quieres sumarte, pasa por comunidad.